domingo, 31 de marzo de 2013

Daybreakers. Políticos que te chupan la sangre...

La idea de los hermanos Spierig de un mundo dominado por Vampiros, en el sentido más estricto de la palabra, cobra forma gracias a un excelente elenco de actores (Ethan Hawke, Willem Dafoe, Sam Neill) y a una ambientación que oscila entre una retro-urbe y la parte más profunda de América.


Casi el total de la población mundial es vampírica y los pocos humanos que quedan deben ocultarse, o de lo contrario son carne de banco de sangre para la producción de recursos. En semejante sociedad, las altas esferas siguen buscando la manera de seguir "vampirizando" a la población con la política y la creación de nuevas necesidades, herencia de su antigua humanidad.

El problema de tan monstruosa sociedad radica en el próximo exterminio humano, ya que a causa de la expansión de los no muertos los recursos alimenticios brillan por su ausencia. Un conflicto se abre paso ante la necesidad de hallar un sustitutivo de la sangre (que no haga explotar las cabezas) y a la alianza entre vampiros pacifistas con un grupo de humanos rebeldes dispuestos a luchar. 

En el Banco te chupan la sangre de la manera más literal...
Si un no muerto deja de consumir sangre, a corto plazo se transforma en un ser primario, deforme y brutal, por lo que se empiezan a tomar medidas desde el gobierno central (mano dura y tolerancia cero). Por otro lado, la resistencia (guiada por un sensacional Dafoe) ha encontrado una "cura" que devuelve la humanidad, lo que pone en jaque los intereses económicos de tan siniestras multinacionales.

Cuando el ansia de sangre aprieta lo primario florece...
A nivel  técnico es un film impecable, y su premisa es sensacional donde se mezclan conceptos New Age con las ideas clásicas de la Hammer; pero el desarrollo de la historia denuncia cierta falta de ritmo en el guion, denotando la ausencia de una vuelta de tuerca más que le habría hecho ganar varios enteros.

En definitiva, Daybreakers es una película muy interesante cuya depuración de algunos aspectos hubiesen dado resultados excepcionales.

viernes, 29 de marzo de 2013

Flores en el ático. No hay nada como el amor de una madre...

La adaptación cinematográfica de la novela homónima de Virginia C. Andrews supone un ejercicio cuanto menos curioso a cargo de su director Jeffrey Bloom, pues nos encontramos con un film fronterizo entre el género de terror o el drama retorcido.


Tras la muerte de su marido, Corrine se traslada con sus cuatro hijos a la mansión de sus padres en busca de redención y de un cambio en el testamento de su moribundo padre. Con tal de alcanzar el perdón de una extremista y furibunda madre, accede a abandonar a los chicos a su suerte en las entrañas del ático de la gran mansión. Lo que en principio parecía una solución momentánea se acaba transformando en una pesadilla, en la que los hijos de tan desnaturalizada madre habrán de lidiar con el hambre, la enfermedad y el más puro terror. 

La abuela estereotipada siembra el terror.
Si bien la puesta en escena y algunos instantes han envejecido bastante mal y los personajes son maniqueos; no obstante, el sentimiento de claustrofobia, la mala leche, y el toque malrollero que aporta el fantasma del incesto (siempre presente por todas partes), y que en la actualidad sólo los directores más Hardcore se atreverían a emular, han ganado fuerza con el paso de los años al igual que el mejor de los vinos.

En un espacio tan limitado la intimidad brilla por su ausencia
Flores en el ático fue un gran éxito en las salas a finales de los 80 y un best-seller que se sigue vendiendo fuera de nuestras fronteras, por lo que es inadmisible dejarla aparcada sin darle una segunda oportunidad. 

jueves, 28 de marzo de 2013

Hair. Un canto (y un baile) a la libertad...

Milos Forman dirigió esta adaptación de la obra teatral a finales de los 70 con la intención de hacer una crítica activa acerca de los problemas engendrados en Estados Unidos en pleno conflicto de Vietnam.


Hair es un musical que se puede catalogar de completo y complejo, que en su momento tuvo la gran dificultad de adaptar a diversos actores de teatro al mundo del cine (con mucho éxito por cierto) para contarnos todo lo que se cocía en las calles de las grandes ciudades. Conflictos internos y externos como la crisis de identidad, diferencias entre clases sociales y racismo hacen acto de presencia, pero siempre con  visión de autocrítica. 

La imagen de diversos organismos estatales es frivolizada por el director, especialmente la del ejército, que se muestra de forma descocada y friki (por medio de una coreografía desternillante y un soberbio montaje). Los tópicos acerca del sexo interracial y el consumo de drogas son citados de forma naturalista bajo un prisma razonable. Cada personaje, cada nombre, y cada beat contribuyen a unos sensacionales puntos de giro, amén de un desenlace inolvidable.

El número musical de los militares afeminados no tiene precio...
En definitiva, un musical perfecto que hace referencia a los grandes pensadores del siglo xx, con identidad propia y que ha servido de fuente de inspiración para muchas creativos, entre ellos Matt Groening que incluye casi todo el repertorio musical en el universo de Los Simpsons.


martes, 26 de marzo de 2013

El espinazo del Diablo. Fantasmas en el periodo prefranquista.

Una de las cuestiones que trata de responder Guillermo del Toro en su film es el por qué de la existencia de los poltergeist, profundizando en sus motivaciones. Aprovechando el folclore y creencias españolas acerca de los fantasmas y otros entes, elaboró una historia de terror con tintes de tragedia griega.



La acción se sitúa en un humilde orfanato (con ideología de izquierdas) en plena Guerra Civil española. El ingreso forzado de un niño llamado Carlos será el detonante para que se ponga en marcha un mecanismo de intrigas, pasiones, y fenómenos ectoplásmicos. Este niño se verá envuelto en una historia escabrosa al descubrir la existencia de un fantasma que responde al  nombre de Santi, que según sus compañeros se trata de un alumno que desapareció en la noche que hubo un gran bombardeo. Poco a poco el fantasma de Santi le indicará a Carlos el por qué de su estado y qué es lo que necesita...

"Un golpe para decir sí y dos para decir no" se quedó anticuado...
Jacinto (Eduardo Noriega en uno de sus mejores papeles) es un antiguo alumno encargado del mantenimiento del orfanato, con un leitmotiv innoble que va acompañado de un oscuro secreto. Por otro lado están doña Carmen (quitémonos el sombrero ante Marisa Paredes) y el profesor Casares (Federico Lupi, actor fetiche de del Toro) cuya función es aportar amor, conocimiento, y valores a los desvalidos huérfanos. Como es lógico, los intereses de ambos maestros chocarán con los de Jacinto, dando lugar a una tensión latente, que al igual que la bomba que está incrustada en el patio, podría explotar de un momento a otro. 

El duelo entre la ciencia y lo paranormal también se dan cita en este ejercicio audiovisual, solo que esta vez el resultado es un empate rotundo. Queda patente que toda ciencia empezó como mera superchería, por lo que ambos conceptos se complementan y no pueden subsistir el uno sin el otro.

El profesor Casares le da una nueva dimensión a la destilería...
El suspense es el hilo conductor de esta historia que consigue mantener en vilo a los espectadores hasta el final.  La película constituye un ejercicio equilibrado y comprensible para todos los espectadores, que a pesar de sufrir sobresaltos de vez en cuando tendrán que reprimir las lágrimas. 

Todos los oficios cinematográficos cumplen con creces en esta producción que nos enseña uno de las facciones más amargas de nuestra guerra. La atmósfera del film (fuertemente edificada) nos adentra en una experiencia que no olvidaremos fácilmente.

sábado, 23 de marzo de 2013

Pánico en el Transiberiano. No estamos solos...

Eugenio Martín nos obsequió en 1972 con una obra maestra que cabalga entre el terror y la ciencia ficción. Gracias a un trabajado guion, cortesía de Arnaud D´usseau, el film nos cautiva de principio a fin sin concesión alguna, demostrando que en España se hace muy buen cine cuando las herramientas apropiadas caen en buenas manos. 


Un tridente de actores devastador (Peter Cushing, Crhistopher Lee, y Telly Savalas) junto con un cartel de secundarios de lujo (una preciosa Silvia Tortosa por ejemplo), nos conduce por un fantástico cuento de horror que transcurre en las entrañas de un tren.

Alexander Saxton (científico brillante) sube a bordo del tren portando el mayor descubrimiento de los últimos siglos: un antropoide hallado en las montañas con mas de dos millones de años en su haber. A lo largo de la travesía, descubriremos el terrible secreto que el señor Saxton guarda en su cajón, ya que el antropoide cobra vida y ataca a los pasajeros con el único de fin de satisfacer su sed de conocimiento infinito, adueñándose de sus habilidades, secretos, y conocimientos. 

Hay miradas que matan y mutilan nuestra psique...
Los pasajeros atacados por el  monstruo sufren un trágico y llamativo final, lo cual trae de cabeza a los facultativos que comparten el mismo viaje. Debido a la capacidad de sintetizar y de adaptarse que posee la criatura, la historia acaba tomando ciertos tientes de novela policíaca, pero sustituyendo el suspense por la más deliciosa de las ironías dramáticas. 

En momentos clave de la historia, se nos plantea la cuestión de que tal vez no seamos los únicos habitantes del universo, ya que tan carismática entidad podría ser la prueba definitiva de que hay vida inteligente en el espacio exterior con o sin nuestro consentimiento.

Gracias a una excelente banda sonora (amén de un perfecto sonido diegético) obra de John Cacavas, la atmósfera del Film siempre va a más con el paso de los minutos. Especial mención a los efectos especiales y al maquillaje, cuyos resultados hablan por si mismos.

Los apartados de sonido y  Fx enriquecen la trama.
Con un casting inolvidable (encabezado por Dracula y Van Helsing) y una puesta en escena que podemos tachar de impecable, Pánico en el Transiberiano es uno de los títulos más grandes del cine español, ganándose el estatus de inmortal e indispensable en nuestras videotecas. 


jueves, 21 de marzo de 2013

Bajo aguas tranquilas. Satanismo made in Spain.

Dirigida por Brian Yuzna (autor de joyas tales como Society y El dentista), fue uno de los proyectos de terror más ambiciosos en nuestro país al comienzo del nuevo milenio. Inspirándose claramente en el universo Lovercraft, la historia nos adentra en un pueblo llamado Marinbad que tuvo que ser inundado para arrasar con un viejo mal que se propagaba gracias a una secta Satánica, liderada por un discípulo aventajado del mismísimo Aleister Crowley.


Tras un potente detonante y una considerable elipsis temporal, el mal demoníaco que fue vencido 40 años atrás amenaza con regresar (con más fuerza que nunca) para acabar solemnemente con los nobles aldeanos (los cuales son una obvia representación de la sociedad corrupta en la que vivimos). Muy pocos son los que intentarán hacer frente a ese mal y  a sus múltiples formas. 

La violencia explícita es sin duda el mayor encanto del film, que nos obsequiará una y otra vez con escenas de gore muy gratuito aprovechando al máximo sus recursos de producción. Las luces y sombras recaen en un guion que nos quiere conducir por muchos caminos pero que no consigue precisar, y en un reparto con demasiados altibajos (en el que volvemos a encontrarnos con Raquel Meroño, esa gran diva de la Fantastic Factory) al que en muchas ocasiones le sobra el diálogo y le falta aclarar el por qué de su existencia. 

Locura y automutilación son los invitados estrella en las fiestas del pueblo
Si bien la historia ha envejecido un poco mal, la mala leche que le sobra por los cuatro costados se mantiene intacta, siendo esta su principal virtud. Los apartados de fotografía, planificación y sonido no pasarán a la posteridad, pero en muchas ocasiones contribuyen a la perfección a la hora de generar una atmósfera muy desagradable (lo apropiado en este caso) en las escenas de mutilaciones, zombis indefinidos, ritos demoníacos y sacrificios rituales improvisados. 

La Fantastic Factory es tan amada como odiada por los seguidores del género de terror, pero no cabe duda que tiene muchas cosas interesantes que aportarnos. Con el paso del tiempo veremos el fruto de esa primera piedra (que en su momento fue colocada con mucha valentía) en la base de nuestro cine de ciencia ficción. 

martes, 19 de marzo de 2013

Declaración de guerra. Una dura prueba...



En Declaración de guerra asistimos a una simbiosis perfecta entre amor y trabajo, gracias a la labor realizada por Valérie Donzelli y Jérémie Elkaïm, directora y guionista respectivamente,así como protagonistas de la historia.




Romeo y Julieta viven una intensa historia de amor. Cuando dan el importante paso de tener un hijo (el pequeño Adán) su relación no pierde un ápice de intensidad, simplemente se complementa con la llegada del tercer miembro. Desgraciadamente, la salud del bebé queda en jaque por culpa de un tumor cerebral y a partir de ese instante el mundo de Romeo y Julieta se transforma en una espiral de entereza, fuerza, y dolor...

Rodada en la geografía de la Francia bohemia, las locaciones y marcos de circunstancias nos adentran en el mundo de los "modernos parisinos" y su particular modo de ver la vida. Tanto el guion como la planificación están construidos con sencillez pero eficiencia, acompañados por una banda sonora realmente inusual para esta clase de drama (electrónica, indie, etc). El recurso de la voz en off (arriesgado en algunas ocasiones) cumple a la perfección su labor de narrador omnisciente. La trama consigue engancharnos, arrancándonos sonrisas y lágrimas por igual, dejando patente que la fuerza de la historia no consiste en lo qué se cuenta, sino en cómo se cuenta.

Los fuertes lazos familiares son un clavo ardiendo al que agarrarse.
A pesar de portar el cartel de "independiente", Declaración de guerra es una película que obtuvo gran reconocimiento en los circuitos comerciales, ya sea por su calidad o por todo el revuelo que montaron sus protagonistas al mostrar su historia al resto del mundo. Muy interesante.