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martes, 16 de abril de 2013

Penitenciaría. Entendámonos a golpes...

El mítico Jamaa Fanaca escribe y dirige una historia de superación y lealtad, de la forma más friki y esperpéntica posible. En 1978 Penitenciaría vería la luz en plena Blackxplotation cinematográfica, siendo el comienzo de una saga taquillera enfocada a un público concreto. 


Martel Gordone (Leon Isaac Kennedy) da con sus huesos en la cárcel por unos cargos un tanto abstractos, y es a partir de entonces cuando deberá pelear día a día para sobrevivir. La apertura de un torneo de boxeo le dará la oportunidad de conseguir la libertad condicional y un futuro mejor, mientras tanto se dedicará en cuerpo y alma a aportar valores y autoestima a diversos presos afroamericanos que constituyen el eslabón más débil de la cadena alimenticia. Como es lógico, habrá un perverso antagonista a batir para conseguir todos los objetivos...

Entre rejas la libertad es un derecho que se reclama a golpes...
A pesar de tener multitud de fallos técnicos y argumentales, la premisa y el carisma que contiene le dieron al film la suficiente credibilidad ante la prensa especializada. El éxito en las salas dio luz verde al rodaje de secuelas con mayor presupuesto, con un reparto mucho más comercial (MR.T tuvo un papel estelar en la segunda parte) y una calidad audiovisual exigente. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Flores en el ático. No hay nada como el amor de una madre...

La adaptación cinematográfica de la novela homónima de Virginia C. Andrews supone un ejercicio cuanto menos curioso a cargo de su director Jeffrey Bloom, pues nos encontramos con un film fronterizo entre el género de terror o el drama retorcido.


Tras la muerte de su marido, Corrine se traslada con sus cuatro hijos a la mansión de sus padres en busca de redención y de un cambio en el testamento de su moribundo padre. Con tal de alcanzar el perdón de una extremista y furibunda madre, accede a abandonar a los chicos a su suerte en las entrañas del ático de la gran mansión. Lo que en principio parecía una solución momentánea se acaba transformando en una pesadilla, en la que los hijos de tan desnaturalizada madre habrán de lidiar con el hambre, la enfermedad y el más puro terror. 

La abuela estereotipada siembra el terror.
Si bien la puesta en escena y algunos instantes han envejecido bastante mal y los personajes son maniqueos; no obstante, el sentimiento de claustrofobia, la mala leche, y el toque malrollero que aporta el fantasma del incesto (siempre presente por todas partes), y que en la actualidad sólo los directores más Hardcore se atreverían a emular, han ganado fuerza con el paso de los años al igual que el mejor de los vinos.

En un espacio tan limitado la intimidad brilla por su ausencia
Flores en el ático fue un gran éxito en las salas a finales de los 80 y un best-seller que se sigue vendiendo fuera de nuestras fronteras, por lo que es inadmisible dejarla aparcada sin darle una segunda oportunidad. 

jueves, 28 de marzo de 2013

Hair. Un canto (y un baile) a la libertad...

Milos Forman dirigió esta adaptación de la obra teatral a finales de los 70 con la intención de hacer una crítica activa acerca de los problemas engendrados en Estados Unidos en pleno conflicto de Vietnam.


Hair es un musical que se puede catalogar de completo y complejo, que en su momento tuvo la gran dificultad de adaptar a diversos actores de teatro al mundo del cine (con mucho éxito por cierto) para contarnos todo lo que se cocía en las calles de las grandes ciudades. Conflictos internos y externos como la crisis de identidad, diferencias entre clases sociales y racismo hacen acto de presencia, pero siempre con  visión de autocrítica. 

La imagen de diversos organismos estatales es frivolizada por el director, especialmente la del ejército, que se muestra de forma descocada y friki (por medio de una coreografía desternillante y un soberbio montaje). Los tópicos acerca del sexo interracial y el consumo de drogas son citados de forma naturalista bajo un prisma razonable. Cada personaje, cada nombre, y cada beat contribuyen a unos sensacionales puntos de giro, amén de un desenlace inolvidable.

El número musical de los militares afeminados no tiene precio...
En definitiva, un musical perfecto que hace referencia a los grandes pensadores del siglo xx, con identidad propia y que ha servido de fuente de inspiración para muchas creativos, entre ellos Matt Groening que incluye casi todo el repertorio musical en el universo de Los Simpsons.